Las variaciones bruscas en el precio de un activo o moneda son algo difícil de tolerar para el inversionista promedio. Quizás por esta razón aún la mayoría de la población mundial teme invertir en criptomonedas: tan fácil como tu inversión puede duplicarse, también puede desplomarse. Pero aún hay alternativas para quienes desean aprovechar propiedades del dinero digital tales como la globalidad, la apertura, la portabilidad, la inconfiscabilidad y la inmediatez, al tiempo que se mitigan la volatilidad: las stablecoins.

Las stablecoins son tokens cuyo precio se mantiene anclado de manera paritaria al precio de otro activo menos volátil, tal como el dólar estadounidense.

El concepto de anclaje tiene trayectoria en las finanzas tradicionales. Probablemente has escuchado de gobiernos –si no el mismo gobierno de tu país– que deciden fijar la relación cambiaria de la divisa nacional frente a otra extranjera como una estrategia macroeconómica. Así, por ejemplo, el dólar de Hong Kong está fijado en una relación 1 USD = 7,78 HKD, con un colateral de 700 mil millones de USD reservados para respaldar el valor de la moneda.

Como sucede en el caso hongkonés, las stablecoins, más que monedas estables, son activos cuyo precio está anclado al valor de otra divisa –y, por tanto, también a sus variaciones inflacionarias–.

Los experimentos actuales de stablecoins se han clasificado de tres maneras dependiendo del tipo de colateral que las respalda. En este sentido, existen las stablecoins colateralizadas con dinero fiat (como dólares y euros); colateralizadas con otras criptomonedas; y sin colateral.

Las stablecoins con colaterales en fiat, funcionan sin rebuscarse demasiado desde la perspectiva técnica. Desde cierto punto de vista, lo que hacen es servir de puente entre un banco comercial y el criptomercado, manteniendo una reserva en fiat para el dinero que emiten en cripto. A este tipo de stablecoins pertenecen Tether, USD Coin, Paxos Standard Token, Gemini Dollar.

Por su parte, las stablecoins colateralizadas con otras criptomonedas tienen por intención mantener las finanzas descentralizadas, sin tener que confiar en instituciones ajenas al criptomundo y manteniendo privados los datos de los usuarios. Por esta razón, en vez de utilizar dólares, euros o cualquier moneda fiat como respaldo, este tipo de stablecoin mantiene su colateral en criptomonedas tales como bitcoin o ether. Pero debido a las potenciales variaciones en el precio de sus reservas, estas stablecoins suelen estar sobrecolateralizadas, es decir, mantienen un porcentaje mayor de monedas en reserva respecto a los tokens que emiten. A este tipo de stablecoins pertenecen Dai, Synthetix y el recientemente lanzado Dollar on Chain (DOC).

Por último, están las stablecoins no colateralizadas. Los promotores de estos tokens arguyen que, así como el dinero fiat no está respaldado por ningún activo tangible o especie monetaria como el oro, ¿por qué tendrían que tener respaldo las stablecoins? Les es suficiente tener un valor acordado socialmente. Es decir, el precio del token es resultado de las expectativas de sus usuarios de que mantenga cierto valor, así como de un control del circulante mediante el uso de algoritmos.

Este tipo de token suele depender de contratos inteligentes programados de tal manera que modifiquen el volumen del suministro de ser necesario para mantener el precio anclado al activo o moneda elegida. De esta manera, si el precio del stablecoin cae, el algoritmo determinará la necesidad de reducir el circulante mediante la quema de tokens, o emitirá tokens si el precio aumenta.

Existen pocas stablecoins que utilicen este sistema, y varias de las existentes funcionan de manera híbrida, es decir, combinando el esquema algorítmico junto con un colateral en fiat o criptomoneda (así como hay sistemas que mezclan colaterales entre fiat y criptomonedas, o commodities y otros tipos de respaldos).

¿Qué stablecoin debo elegir?

La elección de uno u otro tipo de stablecoin dependerá de las necesidades inmediatas del usuario, por lo que las ventajas y desventajas de cada oferta de stablecoin deberán cotejarse una a una para poder decidir.

Si el usuario por principios o por desconfianza prefiere mantenerse alejado del sistema bancario ante la posibilidad de confiscaciones, lo mejor que podrá hacer es utilizar una stablecoin con colateral en criptomonedas.

Pero si el usuario en este momento no dispone de suficiente liquidez para sobrecolateralizar y no quiere asumir el riesgo de que su colateral sea liquidado debido a variaciones bruscas del precio del activo de reserva, quizás una stablecoin con colateral en fiat sea su mejor opción.

Lo que sí debe tenerse muy presente es la importancia de realizar la debido investigación y no realizar inversiones desde la ignorancia. Educarse siempre es la mejor práctica para una inversión saludable. Y desde el punto de vista de las stablecoins, suelen ser una de las opciones más viables para mitigar los riesgos asociados a la volatilidad de precios y resguardar valor en el corto plazo.