De niño, cuando jugabas con tus legos en vez de hacer los deberes, tus padres quizás te dijeron que tenías que estudiar para tener éxito, porque el dinero no crecía en los árboles. Sin embargo, cuando se trata de cosechar rendimientos en las granjas del yield farming… tampoco crece en los árboles, pero entenderás que no podíamos desaprovechar esa metáfora.

El yield farming es quizás uno de los conceptos que más popularidad tomó durante el llamado verano DeFi de agosto de 2020, esa época en que veías como extraños en Internet se hacían millonarios en, literalmente, segundos, utilizando plataformas como Synthetix, Aave, Balancer, Compound y otras.

Ya ha pasado un tiempo desde que estos autodenominados granjeros revelaron sus estrategias al mundo, pero el yield farming sigue enriqueciendo (y arruinando) a muchos usuarios de las Finanzas Descentralizadas. Si esto te ha causado curiosidad, agarra entonces la guadaña, la pala y el rastrillo, para arar un poco más la tierra de la cosecha de rendimientos.

¿Qué es el yield farming?

Cuando queremos cosechar, primero debemos sembrar: germinar una semilla hasta que brote y crezca lo suficiente para dar fruto. Lo mismo sucede cuando se quiere cosechar rendimiento en las DeFi, solo que son tokens lo que sembramos y tokens lo que recibimos.

De manera similar a cuando se practica Liquidity Mining o minería de liquidez, el primer paso para comenzar a hacer yield farming es bloquear fondos en un pool de liquidez, normalmente alguna stablecoin anclada al dólar estadounidense como Dai, USDC o USDT.

Las plataformas que sirven como mercados descentralizados de intercambio o préstamo de tokens requieren de usuarios dispuestos a comprometer su dinero para satisfacer la demanda de otros usuarios. Así, quienes bloquean sus fondos en plataformas como Aave, por ejemplo, son quienes posibilitan liquidez para realizar flash loans o un préstamo tradicional en plataformas como Maker o Compound.

Sin embargo, para que el riesgo valga la pena, las plataformas deben ofrecer un incentivo atractivo. La respuesta: recompensas en tokens de gobernanza o liquidez.

Como las nuevas plataformas que surgen requieren de mayor liquidez para crecer, se ha instaurado una competencia salvaje para ofrecer cada vez mayores porcentajes de rendimiento anual, lo que se conoce por el acrónimo en inglés APY.

Este es un concepto heredado de las finanzas tradicionales, de aquella época dorada en que los bancos, en vez de cobrarte por mantener tu cuenta, te pagaban intereses para que ahorraras tu dinero con ellos. Al igual que en las DeFi, pero de manera centralizada, el objetivo era tomar tu dinero para prestarlo a otras personas y cobrar por ello. Nada nuevo bajo el sol.

Evidentemente, en las DeFi es mucho más alto el APY que en los bancos. Por otro lado, este APY no solo varía de plataforma en plataforma, sino que puede cambiar en el tiempo en un mismo mercado, pues no es sostenible mantener durante demasiado tiempo tan altos rendimientos.

Por eso, lo que ha hecho más lucrativa la práctica del yield farming no ha sido la pasividad de simplemente dejar el dinero bloqueado en un contrato inteligente y esperar que broten las recompensas. Los granjeros se mantienen en una constante cacería de mayores rendimientos, saltando de plataforma en plataforma para sembrar sus fondos y cosechar sus ganancias.

De igual manera, los granjeros pueden tomar los tokens obtenidos como recompensa en un pool de liquidez, y reinvertirlos en otro pool de liquidez, para generar una cadena de rendimientos.

Realmente, son muchas las estrategias que los farmers han ideado para sacarle el mayor provecho a estos tokens de recompensa y cosechar rendimientos. Esto es posible gracias a la componibilidad que ofrecen las DeFi, que ha dado lugar al concepto de legos de dinero. Sí, como los legos con que jugabas de niño en vez de hacer los deberes. La idea sería algo así como ir construyendo, en una misma operación, una torre de movimientos en distintas plataformas que interactúan entre sí. Esto es lo que se conoce como componibilidad.

Recordarás de nuestro artículo sobre finanzas descentralizadas que definíamos la componibilidad como la habilidad de componer una estrategia de inversión o de generación de rendimientos a través de la interoperabilidad de diversas plataformas DeFi.

Tomar un préstamo para bloquearlo a cambio de tokens de recompensa o gobernanza e intercambiarlo por otras monedas en un DEX para pagar el préstamo inicial es una estrategia solo posible gracias a la componibilidad. Y así es, básicamente, como los granjeros obtienen mayores rendimientos.

Pero también hay cosechas podridas

Tratándose de DeFi y de Ethereum, puedes estar seguro de que no es tan fácil como suena y que los requerimientos de conocimiento técnico son un tanto altos. Además, las recompensas que se obtienen son directamente proporcionales al dinero comprometido. Ganancias altas, riesgo alto.

La verdad es que en el espacio del yield farming, el riesgo puede ser superlativo. Si ya el mercado de criptomonedas es riesgoso, aquí el riesgo toma esteroides. Toparse con proyectos de dudable validez es algo bastante común. Está el caso de las flash farms o granjas relámpago, proyectos que levantan grandes sumas de dinero y desaparecen en poco más de unas semanas.

Muchos de estos proyectos surgen ofreciendo APY insostenibles solo para atraer usuarios incautos y luego escapar con su dinero. También están los casos de proyectos lanzados sin ninguna auditoría, que terminan con sus contratos inteligentes hackeados y con millones de dólares en pérdidas para los usuarios.

En este salvaje oeste del yield farming, lo mejor que puedes hacer para cuidar bien tu cosecha es estudiar bien los proyectos antes de comprometer fondos por una propuesta demasiado buena para ser cierta.

¡Comprueba lo qué aprendiste!

  • ¿Qué es el yield farming?
  • ¿Por qué las DeFi ofrecen tokens de recompensa?
  • ¿Cómo puede ejecutarse una estrategia de yield farming?
  • ¿Cuáles son los riesgos del yield farming?