El precio comienza a subir. “No hay razones para esta subida”, piensas. Revisaste las noticias, los fundamentales siguen igual; nada ha cambiado, pero sigue subiendo. “El mercado es irracional. Los ingenuos están cayendo en el juego de las ballenas. Abra una corrección y no va a ser mi dinero el que se ganen”, es tu última resolución. Y así es, el mercado corrige y el precio cae. Te sientes tan precavido, un visionario. De la nada, rompe la resistencia: el precio se dispara. Tus amigos te preguntan si ya compraste. Hasta tu abuela te dice que está posicionada a larga. Vas a perder el rally. Tras un incremento de 20%, arrastrado por la marea, compras. Confías ciegamente en que la subida apenas comienza: es la mejor inversión de tu vida. Plot twist: las ballenas deciden que es hora de tomar ganancias: te despides forzosamente de tu inversión.

Así suele funcionar la psicología de masas en los mercados, y el ejemplo anterior ilustra por qué es importante saber identificarla.

La psicología de masas estudia el comportamiento de colectivos humanos, es decir, aquellos grupos de personas que han perdido su autonomía en favor de una multitud, cuyas decisiones imitan de manera irreflexiva.

La masa suele actuar basándose en sentimientos y orientándose hacia un mismo fin. En el trading, todos quieren reducir pérdidas y maximizar ganancias. El problema es que las ganancias de unos suelen ser las pérdidas de otros. De ahí que el miedo y la codicia sean los principales sentimientos que mueven a las masas en esta guerra de todos contra todos.

El precio es el principal indicador de cómo se siente el mercado. A pesar de la distancia física, los traders se comunican por este elemento común. El precio puede verse como un consenso momentáneo sobre el valor de un activo, resultante de las decisiones, expectativas y sentimientos de los compradores y los vendedores. En este sentido, los patrones entre precio y volumen reflejan la psicología de masa de los mercados.

El problema radica en la capacidad de contagio que tiene la masa sobre los individuos. Debilita su racionalidad para tomar decisiones independientes y es arrastrado por las opiniones del resto del grupo, produciendo tendencias solo por imitación. También puede llegar a ser sumamente voluble. A veces basta un rumor para detonar un cambio de tendencia y hacer que lo que parecía un crecimiento indetenible, se derrumbe como un castillo de naipes. Así suceden los booms y los crash en los mercados.

Por eso hay que aprender a leer las señales y usar a la masa a nuestro favor. De esto se trata la llamada Teoría de la opinión contraria. Cuando la masa percibe que el precio de una criptomoneda está subiendo, lo más probable es que los traders más astutos ya hayan establecido sus posiciones y acumulado, por lo que el impulso de la subida para los que compren en ese momento será menor y es posible que pierdan cuando los primeros tomen sus ganancias.

Los seguidores de esta teoría buscan detectar el momento en que el sentimiento del mercado llega a los extremos de una tendencia y anticipar los puntos de giro. Pero no siempre la masa se equivoca, y suele ser difícil predecir en qué punto se haya una tendencia. El trader se enfrenta con la encrucijada entre seguir un poco más al mercado o desafiarlo, confiando en sus análisis.

La mejor decisión suele ser apegarse al plan de trading previamente trazado. Salir de la posición en el momento en que se había decidido salir y no dejarse arrastrar por la codicia. Escribe las razones por las que estás entrando a un trade y las reglas para salir. No cambies tu plan en medio de una posición abierta.

En general, lo más inteligente es pensar y actuar como un individuo, y seguir a la masa cuando su sentimiento encaje con nuestro análisis. Dejarse llevar por los cambios inesperados de precio, como le sucedió al inversionista imaginario de nuestro primer párrafo, puede llevarnos a pérdidas similares.