Toda inversión tiene su grado de riesgo. El futuro siempre es incierto y un evento inesperado –como el estallido de una pandemia global– puede ocurrir cuando menos lo esperamos. Con todo, la palabra riesgo no debe confundirse con pérdidas; al contrario, bien gestionado, una situación crítica puede convertirse en una oportunidad de ganancia. Tener una estrategia sólida para la gestión de riesgo es fundamental para cualquier inversionista. Esto es aún más cierto si se invierte en un mercado tan volátil como el de las criptomonedas.

La gestión de riesgo puede definirse como el proceso de identificar, analizar, evaluar, aceptar y mitigar la incertidumbre y consecuentes riesgos existentes en una inversión para así lidiar con ello de la manera que mejor se ajuste a nuestros objetivos. En el caso del mercado de criptomonedas, al tratarse de instrumentos financieros tasados en divisas, suele llamársele riesgo cambiario a los posibles efectos adversos o favorables que resulten de las variaciones de precio de nuestra inversión respecto al precio de otra divisa, sea cripto o no.

A las criptomonedas suelen clasificársele como inversiones de alto riesgo por su alta volatilidad. Pero hay que recordar que, en el mundo de la inversión, el riesgo es inseparable del retorno. Otra definición común de riesgo de inversión es una “desviación de un resultado esperado”. Esa desviación puede ser positiva o negativa, por lo que cuando se busca alcanzar más altos retornos en períodos cortos de tiempo, se tendrá que lidiar con mayor riesgo.

Estudios han demostrado que existe asimetría respecto a cómo las personas se relacionan psíquica y emocionalmente con las ganancias y las pérdidas. Investigadores como Amos Tversky y Daniel Kahneman han encontrado que los inversionistas suelen poner el doble de peso en el dolor asociado a una pérdida que al bienestar resultante de una ganancia.

Cuánta volatilidad estará dispuesto a aceptar un inversionista dependerá enteramente de su tolerancia al riesgo y de sus objetivos de inversión. Por lo general, las personas jóvenes con un horizonte de vida más longevo tienden a tolerar mejor el riesgo. Así también, aquellas personas con mayor capital líquido para gastar y, por tanto, menos vulnerables ante sus pérdidas.

Las amenazas son múltiples: eventos adversos a nivel ambiental, tecnológico, político o económico pueden disparar un cambio inesperado y llevarnos a dolorosas pérdidas. Si bien no hay maneras de predecir el futuro, sí podemos intentar identificar qué puede salir mal y tomar medidas para que el impacto de la incertidumbre no nos deje en bancarrota.

· Realizar la debida investigación. Lo primero y fundamental es solo invertir en aquello que entendamos y tras haber realizado nuestra debida investigación. Sobre todo en el mundo de las criptomonedas, hay una miríada de proyectos que venden humo y no tienen realmente un proyecto funcional y con valor fundamental. Educarse es de primer orden antes de invertir, pero también hay que plantearse preguntas del tipo ¿cómo puedo perder dinero con esta inversión? ¿Cuál será mi estrategia de salida de esta inversión? ¿Tiene sentido este proyecto en el que estoy invirtiendo? Si estamos haciendo trading no por razones ideológicas sino siendo fieles únicamente a nuestro capital, tenemos que tener presente que los tiempos cambian y con ello el mercado, por lo que hay que mantenerse atento a noticias que puedan cambiar la tendencia de nuestra inversión y recordar no casarse con ningún instrumento.

· Determinar el tiempo esperado de nuestra inversión. ¿Necesitaremos los fondos en el corto plazo? Si el horizonte temporal es relativamente corto, quizás debamos emprender una inversión más conservadora, pues no se dispone de suficiente margen de maniobra para esperar rebotes tras correcciones de mercado. En caso de que nuestra inversión sea a largo plazo, tendremos oportunidad para inversiones más agresivas.

· Establecer nuestro objetivo de inversión. No es lo mismo invertir para crear un fondo de educación universitaria para nuestros hijos o para nuestro retiro, que por especular con algo de dinero sobrante para alcanzar algún ingreso extra. Establecer nuestro objetivo de inversión es clave para saber qué tan arriesgada debe ser nuestra inversión.

· Considerar nuestra experiencia en inversiones. No podemos conocer nuestra tolerancia al riesgo si nunca antes hemos invertido. Si somos nuevos en el mundo del trading y la inversión, es prudente comenzar con precaución y ganar algo de experiencia antes de comprometer demasiado capital.

· Usar herramientas de frenado de pérdidas. Prefijar de antemano un precio en que nuestra inversión se liquide de manera automática para evitar pérdidas es una de las mejores maneras para mitigar el riesgo una vez que hemos decidido invertir en un instrumento volátil. Si existe el stop loss, usémoslo.

Conclusiones

El análisis de riesgo siempre tendrá sus límites. Existen estrategias estadísticas que también pueden sernos de utilidad a la hora de calcular el riesgo de una inversión. No obstante, hay que tener en cuenta que cualquier cálculo que hagamos siempre será una medida probabilística, por lo que nunca podemos estar seguros de qué tan expuestos estamos al riesgo en un momento determinado.

Hay que asumir la probabilidad del riesgo. Con todo, quizás una de las mejores estrategias que podemos tomar es diversificar nuestras inversiones con diversos grados de riesgos en instrumentos que no estén correlacionados. Como suele decirse, “no hay que poner todos los huevos en la misma canasta”.