En el mundo de las finanzas y la economía, la racionalidad puede definirse como aquella cualidad humana que permite poner en perspectiva distintas variables, entenderlas y evaluarlas en orden de maximizar los beneficios y reducir los costos para la consecución de un fin previamente determinado. O, en términos sencillos, se trata de tomar la decisión más provechosa para nuestro bolsillo de manera desapasionada, utilizando solo la cabeza y no el corazón.

Sin embargo, la experiencia nos demuestra que nuestra racionalidad es limitada. A diferencia de lo que asume la Teoría de la Elección Racional –esto es, que los individuos de una economía son actores racionales haciendo elecciones basadas en cálculos racionales a partir de la información racional disponible para maximizar su beneficio y minimizar costos– hay que admitir que somos seres tanto racionales como pasionales, que no todos los agentes económicos disponen de la misma información al mismo tiempo y que así la dispongan, no todos tenemos la misma capacidad para procesarla y actuar con frialdad y auto-control a partir de dicha información.

Asumir de una buena vez que nuestras emociones también están involucradas en nuestras inversiones puede ser lo más racional que podemos hacer. Nuestras decisiones también pueden ser irracionales. A veces invertimos en un proyecto solo porque tenemos un buen sentimiento hacia él, aunque las señales nos griten a fuerte voz que es una mala idea. El mercado de criptomonedas es una gran demostración de esto.

El mercado de criptomonedas no sigue las mismas reglas ni el mismo ritmo que los mercados tradicionales. Esto obedece a diversos factores, tales como la apertura a cualquier persona (no tienes que ser un inversionista regulado), permanecer abierto 24/7 en la globalidad de Internet, ser resistente a altos niveles de volatilidad y demás.

Muchas veces observamos que aunque un proyecto esté siendo diligentemente desarrollado, con un constante trabajo en su GitHub y con características innovadoras, su precio atraviesa una temporada bajista, mientras que otros proyectos prácticamente abandonados en términos de desarrollo experimentan subidas aceleradas, pero fugaces (generalmente impulsadas por grupos de traders que aprovechan su baja capitalización de mercado para inflar el precio y cortar sus posiciones a costa de aquellos que entraron en último momento a causa del FOMO (miedo a perder la oportunidad).

Debido a esta aparente irracionalidad es que resulta razonable aprender a no aferrarse a la propia racionalidad. Aunque nos parezca paradójico, muchas veces veremos movimientos que no parecen tener ningún sentido, pero hay que recordar que el mercado siempre tiene la razón; tratar de luchar en contra probablemente solo nos traiga pérdidas.

· Invierte solo dinero que estés dispuesto a perder: esta es la decisión más racional que puedes tomar a la hora de invertir. En el trading se juega contra otras personas con información incompleta en un campo de batalla incierto y volátil, así como contra ti mismo y tus emociones. Antes de comenzar a jugar tienes que asumir que, como en cualquier otro juego, puedes perder. Y no quieres perder el dinero de tu renta o el de tu comida. Así que primero aprende a jugar, aprende de tus experiencias y comienza con poco dinero en juego, hasta que sepas a qué te estás enfrentando.

· Entiende tu inversión: es muy común ver que inversionistas nóveles abren posiciones en criptomonedas sin entender bien el proyecto, llevados únicamente por gráficos que señalan crecimiento de precio. Pero todo lo que sube, baja. Y si no entendemos por qué estamos invirtiendo, lo más probable es que entremos a precios altos y salgamos de la posición durante alguna corrección. En el caso de un proyecto de criptomoneda, hay diversos factores que es razonable evaluar antes de invertir para evitar también caer en estafas: ¿Qué problema soluciona y cómo lo hace? ¿Tiene algún proyecto existente o solo es un token con un White paper y una promesa? ¿Es de código abierto? ¿Tiene una comunidad de desarrolladores activos? ¿Cómo es el trabajo en su Github? ¿Se comercia en diversas casas de cambio? ¿Qué tanto volumen de intercambio maneja diariamente?

· Atiende a las noticias del proyecto: una vez que hayamos decidido invertir, es importante mantenerse informado sobre las novedades de los proyectos. El desarrollo de nuevas aplicaciones, adiciones a nuevas casas de cambio –o, por el contrario que sean retirados de sus listas–, bifurcaciones o problemas técnicos, hackeos, asociaciones; todos estos son factores que, racionalmente, deberían incidir en el precio de una moneda, si bien no es una regla.

· Lee noticias político-económicas: si bien a diferencia del dinero fiat, las criptomonedas no se encuentran vinculadas directamente a ningún territorio en específico, a veces los problemas financieros del mercado tradicional tienen repercusiones en el mercado de criptomonedas, por lo que estar atento a las noticias puede ayudarnos a prever momentos favorables para abrir una posición o, más bien, cerrarla.

· Aprende análisis técnico: el análisis técnico es una disciplina enfocada en estudiar tendencias estadísticas resultantes del historial de precios y volúmenes de comercio pasados en orden de poder predecir futuras oportunidades de trading, sea en corto o en largo. Hay diversas metodologías y herramientas que podrán sernos de utilidad en nuestros análisis, por lo que es importante conocerlas para poder contrastar los resultados y tomar decisiones mejor fundadas. También puede ser de utilidad medir el sentimiento del mercado a partir de herramientas como Google Trends que aporten señales de hacia dónde está tendiendo el interés de las masas.

· No te enamores de ningún proyecto: si estás haciendo trading, probablemente sea por dinero y no necesariamente por una filiación ideológica, así que para sobrevivir debes evitar apegarte. Crear vínculos emocionales con un proyecto puede llevarte a sesgos y estos sesgos a potenciales pérdidas. Aprende a identificar tus sesgos y prejuicios y procura desmontarlos.

· Adecúate al mercado: las tendencias del mercado no tomarán en consideración tus deseos o sentimientos. Debes actuar ajustándote a los cambios que presente el mercado y no resistir dichos cambios. Si la tendencia es al alza, debes jugar al alza, si es a la baja, pues a cortar posiciones. Esto también significa saber cuándo entrar y cuando no: si perdiste un trade, no entres a último momento, ya vendrá otro.

Si bien estos consejos nos pueden ayudar a tomar decisiones más racionales, no hay que negar que nuestra naturaleza humana también es irracional, que nuestras emociones también nos ayudan a protegernos instintivamente a situaciones de peligro. Por eso resulta de utilidad dejar de percibir las emociones como enemigos y comenzar a utilizarlas como herramientas. El miedo puede sernos de utilidad para evitar pérdidas, y una justa dosis de avaricia puede ser el empujón que necesitamos para obtener las ganancias que demasiada timidez hubiera evitado que alcanzáramos.