Muchas personas, cuando comienzan a hacer sus primeras búsquedas en el espacio del dinero criptográfico, se hacen esta pregunta ¿Cuál es el verdadero Bitcoin? Tiene sentido que así sea, habiendo tantas versiones que le agregan un apellido a la palabra Bitcoin para distinguirse y, más aún, para aprovechar su marca. Veamos algunos criterios para evitar confusiones.

Todas las monedas criptográficas que han sido creadas hasta ahora, directa o indirectamente, con más o menos modificaciones, son una versión de Bitcoin.

En el mundo del software libre y abierto, esto se llama bifurcación; esta es la misma razón por la que hay tantas distribuciones de Linux. La diferencia, en el espacio cripto, es que muchos lanzan sus copias sin agregar ningún valor (y algunos solo promocionan un nombre sin ningún código detrás), solo para sacarle dinero a novatos.

Bifurcar un código es perfectamente válido. Al ser un sistema al que se opta de manera voluntaria, cuando alguien no está de acuerdo con el camino que está tomando el proyecto o piensa que puede hacerlo mejor, está en su pleno derecho de salirse y versionar el código. El problema aparece cuando se utiliza el nombre de Bitcoin para confundir.

Al momento de diseñar Bitcoin, Satoshi Nakamoto estableció un criterio práctico y coherente con la arquitectura del protocolo para identificar qué cadena será Bitcoin cuando exista algún conflicto. Siendo una red p2p abierta, distribuida y que prescinde de la confianza, se hacía indispensable establecer un método para que miles de desconocidos alcanzaran un acuerdo sobre lo que es verdadero para el protocolo, aún contemplando la posibilidad de información imperfecta. Esto es a lo que suele llamarse el consenso de Nakamoto.

Este set específico de reglas para mantener una red tolerante a fallas se basa tanto en criptografía como en teoría de juegos, articulado en torno al algoritmo de Prueba de Trabajo, que hemos explicado en otras entregas, el cual se conoce especialmente por su uso en la minería de Bitcoin.

Quizás sea la Prueba de Trabajo el elemento en que mejor se expresa el consenso. En la competencia entre mineros para ser los primeros en minar un bloque de transacciones y ganarse la recompensa, pueden darse retrasos de comunicación entre las computadoras de la red que deriven en colisiones entre mineros. Esto es, casos en que dos mineros añaden al mismo tiempo un bloque distinto a la cadena, pero con la misma altura de bloque.

Aunque ambos bloques son técnicamente válidos, se encuentran en conflicto; no pueden convivir. Esto puede conducir a una momentánea división de la cadena, pues, al estar todos los bloques encadenados criptográficamente, el resto de los mineros no podrían añadir bloques a ambas cadenas, sino que tendrían que escoger entre una de las dos para añadir su próximo bloque.

En el momento en que se presentan ese tipo de conflictos, existe una heurística clave para determinar cuál es el verdadero Bitcoin: la cadena con mayor número de pruebas de trabajo acumulado, o, en otras palabras la cadena más larga con mayor poder computacional.

La causa detrás de esto es que, entre mayor poder computacional tenga una cadena, no solo más participantes deben estar trabajando en ella, sino que esta será la cadena más segura. En el caso hipotético de que hubiese un ataque a las cadenas para reescribir el historial de transacciones, aquella con mayor poder de cómputo prevalecería.

Lo que sucede normalmente (y esto es más frecuente de lo que se cree) cuando ocurre una bifurcación accidental de la cadena, es que los mineros que se fueron hacia la cadena con menor poder de hash, la abandonan y migran hacia la cadena con más pruebas de trabajo acumulado.

Los bloques que hayan sido minados en la otra cadena se asumen como “vencidos” o “rancios”, según se puede traducir del inglés stale block. La recompensa de bloque y los ingresos percibidos por comisiones serían inválidos, es decir, no serían transacciones admitidas por la cadena verdadera, lo que imposibilita el doble gasto. Por su parte, las transacciones que hayan sido minadas en esos bloques rancios, volverían de nuevo a la mempool a esperar nuevamente confirmación en la cadena con más aceptación.

Conclusión

Si bien este es un criterio técnico de la minería para determinar cuál es la cadena que debe ser minada, sirve muy bien para identificar cuál es el verdadero Bitcoin, o al menos el Bitcoin más robusto.

Como se estableció al inicio, es admisible bifurcar proyectos de código abierto cuando no estamos de acuerdo con sus reglas o creemos que podemos mejorarlo. Sin embargo, en las redes distribuidas resulta sumamente necesario que un proyecto tenga suficiente efecto red para garantizar que será resistente a ataques.

Lo que ha pasado con muchas bifurcaciones es que, al no contar con suficiente comunidad para respaldarlos y asegurar sus transacciones, son vulnerables a ataques que reescriben el historial de transacciones para robar las recompensas de bloques o gastar dos veces las mismas monedas.

Esto no solo afecta la credibilidad del proyecto sino que, de caras al usuario, esas transacciones borradas podrían ser las suyas, lo cual, en palabras llanas, lo convertiría en víctima de un robo.

El efecto de red tiene importancia no solo a nivel de seguridad de las transacciones sino también para la usabilidad de una moneda. Ninguna otra criptomoneda tiene tanta difusión y adopción en el mundo como Bitcoin, dominando más del 60% del mercado entre el resto de seis mil bifurcaciones existentes.

Así que, a la pregunta de cuál es el verdadero Bitcoin, ten la certeza de que es Bitcoin, sin ningún apellido.