La palabra ciclo, proveniente del griego kýklos, etimológicamente significa circulo, rueda. De ahí el nombre de aquel vehículo de dos ruedas, la bicicleta, o del ciclo del agua, o los ciclos del mercado. Los ciclos son la serie de fases por las que pasa un fenómeno periódico. En los mercados financieros han sido ampliamente estudiados. Y el mercado de criptomonedas, a pesar de su novedad y su volatilidad, no está exento de ellos.

En los mercados de valores, los activos suelen seguir ciclos más o menos independientes los unos de los otros, a pesar de estar todos insertos en los ciclos macroeconómicos. Dependiendo de la vinculación de un activo con algún suceso exterior –una innovación técnica, alguna medida regulatoria– el comportamiento del mercado responderá. Digamos, un aumento en la demanda de petróleo, es probable que tenga incidencia en el precio del crudo. Eso no tendría por qué impulsar a las acciones de Microsoft, por ejemplo.

El mercado de criptomonedas por lo general sí sigue un comportamiento similar en su conjunto al conformar, en sentido amplio, una misma industria.

Un ciclo de mercado puede durar desde unos minutos hasta muchos años, más aún en el mercado de criptomonedas. Esta perspectiva también variará dependiendo del tipo de trading que practiquemos. Aunque es muy difícil señalar con seguridad en qué fase del ciclo nos hayamos en tiempo presente, además de prácticamente imposible comprar justo en el tope o en el fondo, sigue siendo de utilidad entender sus movimientos para planificar nuestras inversiones con mayor fundamento. A fin de cuentas, estas fases suelen estar bastante ligadas a la psicología de los inversionistas, y ese fenómeno humano se mantiene constante en todos los mercados.

Las cuatro fases de los ciclos de mercado incluyen acumulación, fase alcista, distribución y fase bajista.

Fase de acumulación

Como un ciclo no tiene ni inicio ni fin, esta primera fase es también el resultado de la última. El mercado ha tocado fondo. Los precios cayeron a mínimos porque mucha gente liquidó. Es el momento de los innovadores y los inversionistas tempranos. Entra dinero inteligente de traders experimentados que perciben que lo peor ya ha pasado.

Los precios son muy atractivos pues probablemente estén por debajo de su valor fundamental. El mercado en general mantiene un sentimiento pesimista por el comportamiento anterior de su inversión. La cobertura en los medios respalda este pesimismo. Y quienes compraron en el tope, ya se rindieron y vendieron, decepcionados, sus últimas posiciones. Hay una alta aversión al riesgo e incredulidad de que el mercado pueda recuperarse nuevamente.

Pero por cada uno que vende, habrá alguien ahí para aprovechar la compra a precio de regalo. Piensan al contrario que los demás. Y tras un periodo de precios horizontales, el sentimiento del mercado comienza a virar de negativo a neutral. Los gráficos son aburridos, con leves variaciones de precio.

Fase alcista

Luego de un periodo de estabilidad, las cosas empiezan a moverse. La mayoría de los compradores tempranos ya tomaron posiciones y, si bien con timidez, el precio vuelve a crecer, atrayendo poco a poco nuevos inversionistas.

El sentimiento cambia nuevamente. Los medios discuten la posibilidad de que la tormenta haya acabado. El miedo a perder, la incertidumbre y las dudas comienzan a dar paso a la avaricia y al miedo de ser dejado fuera. El sentimiento es bullish. Las compras son agresivas. Más dinero se posiciona y el precio crece sustancialmente, a veces sin seguir ninguna lógica.

De repente, la velocidad de crecimiento disminuye. La última mayoría, tarde para la fiesta, compra en el tope, desapercibidos de la caída inminente. Es con estos últimos compradores que los primeros inversionistas hacen sus ganancias. Pero se cree que el precio crecerá indefinidamente. Hay mucha euforia y una alta tolerancia al riesgo; no se es capaz de percibir resultados negativos.

Fase de distribución

La tercera fase es aparentemente mixta. Los primeros comienzan a vender, convencidos de que el mercado está sobrevaluado. Pero la mayoría duda si se trata de una corrección o de una toma de ganancias para seguir escalando nuevas alturas. El precio puede durar varias semanas o meses oscilando, aún en medio de agudas caídas y pronunciados rebotes.

Se mantienen sentimientos de esperanza, y aún de avaricia, por quienes esperan un nuevo despegue. Hay tensión. La duda comienza a sembrarse. Quienes han tenido leves ganancias comienzan a pensar en vender, pero quienes recién compraron están sujetos a sus posiciones a pesar del riesgo.

El precio sigue bajando. El último máximo marcado cada vez está más distante. El pánico surge.

Fase bajista

Esta es la fase más dolorosa para quienes aún mantienen posiciones. Se mantienen por esperanzas de rebote, al encontrarse muy por debajo de sus niveles de compra. Pero poco a poco comienzan a vender, desesperanzados ante el futuro. La rabia y la decepción son los sentimientos característicos de esta fase.

Pero esta es, al mismo y nuevamente, tiempo señal de compra para los inversionistas tempranos o para aquellos que hicieron ganancias en el último rally y quieren recuperar posiciones, esta vez con mayores apuestas.

El ciclo vuelve a empezar.

De cualquier manera, es importante notar que, a menos de que tengas una bola de cristal, lo mejor es que no persigas el fondo. Lo mejor es escalar posiciones progresivamente y mantenerse fiel al plan de inversión trazado inicialmente. Esto te ayudará a no cometer errores temporales con el mercado. Hay que recordar que el mercado de criptomonedas se mueve con microciclos de alta velocidad debido a seguir siendo altamente especulativo y mantenerse abierto 24/7.